jueves, 14 de enero de 2010

Conformación y coherencia

¿A qué se debe que una obra musical no parezca una mera acumulación de ideas sino que produzca la sensación de un todo compacto y congruente? Esta es una de las cuestiones capitales a las que la reflexión sobre la forma intenta dar respuesta.

La expresión forma musical presupone el acto generador de dar forma. Sólo el modelado consciente transforma sonidos en manifestaciones inteligibles, crea relaciones entre partes o las enfrenta. El tipo de conformación depende de la noción que se tenga de la forma: en las diversas transformaciones de un compositor, la forma musical representa modos históricos de pensamiento.

Para el compositor es importante que el oyente, por principio y de manera instintiva, relacione diversos momentos dentro de la obra y siga expectante una cierta dirección -expectación y recuerdo actúan conjuntamente-. Así, el compositor puede tomar en consideración estas expectativas y modos de entender del oyente y satisfacerlos o frustrarlos.

La siguiente lista de recursos generadores de forma, por tanto, aún no nos dice nada su significado, función y efecto concretos:

1. Repetición: se retoman ideas y partes sin modificaciones; son iguales unas a otras.

2. Variación: se modifican ideas y partes; son similares entre sí.

3. Diversidad: ideas y partes se alejan unas de otras, sin ser idénticas o sin contrastar marcadamente; son diferentes.

4. Contraste: ideas y partes pujan por apartarse unas de otras y se enfrentan entre sí; son mutuamente opuestas.

5. Carencia de relación: ideas y partes no tienen nada en común; unas respecto a otras son ajenas.

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